nuevos desafios

Friday, September 30, 2005

NUEVOS DESAFIOS

Curriculum Vitae ___ Taller para el Desarrollo de las Capacidades
Mediación Familiar y el divorcio ---- http://nuevdesafios.blogspot.com


Iquique 20 de Septiembre 2005
Los Nuevos Desafíos del Trabajo Social

Esta presentación considera una brevísima exposición de los principales rumbos de la Historia del Trabajo Social, con descripción de la posición predominante de la postmodernidad, en vivo debate; y finalmente una presentación de mi oferta profesional, dada por la especialidad y experiencia laboral y académica en permanente formación.

I. Los programas de estudio de las formaciones para el ejercicio profesional del trabajo social en nuestro país en la actualidad son tan diversos como la oferta educativa lo permite; en esta profesión tan sensible a los cambios políticos y económicos el debate sobre la formación esta abierto.

En los escenarios para el futuro de esta profesión se vislumbran a nivel internacional según la reflexión de los historiadores y especialistas tres caminos posibles, sin prejuicio que algunos híbridos sean posibles, si se pone el acento en la necesidad contra viento y marea de generar cohesión social, en un oficio que produce y genera vínculo social, materia prima indispensable para que cualquier sociedad funcione, crezca y se desarrolle:
· La primera visión podría dar lugar a una refundación reparadora del trabajo social.
· La segunda podría ser el motor de un movimiento social que se refunda y renace
· La tercera buscaría a repensar la mediación social.

Esta situación es una consecuencia ineluctable de las mutaciones técnicas y económicas de nuestras sociedades. Toda acción sobre las causas, bien que necesaria, tendrá efectos limitados y marginales. Es necesario orientar este estado de cosas de la mejor manera posible. Esta mejor gestión requiere un mayor control de la población fragilizada y una oferta diversificada de las proposiciones institucionales destinadas a permitir un máximo de inserción social posible para permitir una gestión óptima de los recursos destinados a la acción social por irrisorios que parezcan con respecto a las necesidades. En esta lógica la polarización aparece rápido sobre la cuestión de los recursos, insuficientes según los profesionales llamados a intervenir en el campo social y siempre demasiado onerosos según los gestores. Este hecho nos puede llevar a veces a una gestión de la exclusión.

Desde la primera versión del Barón de Gérando sobre su Ordenanza Sobre El Visitador de los Pobres, redactada en 1820, y considerada como uno de los manifiestos doctrinales de la acción social. El pilar central de esta proposición es “indicar el medio de reconocer la verdadera indigencia, para que la limosna sea útil a aquellos que la dan como a aquellos que la reciben” esta proposición marca una ruptura con la caridad tradicional que se interesa a los individuos considerando a los mas frágiles y a los mas desprovistos. Gérando propone encontrar al pobre en su interior, en medio de los suyos, en su familia y hace del apoyo a la familia el objetivo principal de su acción. Por último el Barón propone que el interés por los pobres enriquece al hombre de bien “aquellos indigentes que nuestra frivolidad desdeña, se trasformarán en nuestros maestros”. La ayuda social se presenta como una doctrina del orden social desigual, un orden moralmente superior a aquel de las sociedades primitivas cuyos vínculos conocen solamente el intercambio y no la sociabilidad de la dádiva libremente consentida y recibida.

El segundo proyecto no podría ser asimilado al primero, porque entre los dos existen una serie de posiciones intermediarias, muy en boga en nuestro país para hacer de los jóvenes, de los pobres y de los excluidos, clientelas cautivas de instituciones, fundaciones o proyectos políticos de caciques y caudillos regionales. Este segundo análisis de la crisis del trabajo, vislumbra un fenómeno casi ineluctable, pero es sensible a la contestación que se puede generar, esta toma formas de violencia sin mañana, como el movimiento obrero naciente de principios del siglo pasado, que incluso hoy día no encuentra las justificaciones y las estrategias que le permitirían consolidarse y tener credibilidad en la escena social.

En esta hipótesis los trabajadores sociales tienen un rol de estructuración de la conciencia colectiva y de vocero de los que están bajo la escala social. Estas concepciones militantes del trabajo social corren el riesgo de no tomar la medida de la precariedad de los precarios y de la legitimidad dudosa de esta autoinstitución de vocero de los excluidos.

II. La tercera hipótesis objeta la precedente, ella consiste en pensar que hoy estamos en presencia de fenómenos que se dispersan en itinerarios individuales, que una sociología de los grupos sociales es incapaz de descifrar. Es necesario mas que nunca recurrir a una antropología de los roles y una tipología de los actores, que requiere salir de la alternativa de gestión de la exclusión/exaltación de la subversión en la marginalidad, y llevar la crítica a los centros de decisión de la sociedad.
1) La óptica aquí es aquella de un trabajo social que construye las mediaciones a través de la reconstitución de los actores sociales y la emergencia de nuevas instituciones que respondan a las mutaciones de nuestra sociedad y a las necesidades ciudadanas mas allá de los proyectos políticos que se alternan el poder. A las visiones clásicas de la asistencia y la tutela, hay que substituirles las nociones de proyecto y de contrato que aunque degradadas hoy día, deben encontrar nuevamente a través de profesionales del sector sanitario y social un sentido operatorio. La substitución de un trabajo social de mediación a un trabajo social reparador, debería acompañar la emergencia de nuevas políticas sociales.

III. Mi experiencia y formación profesional, se han enfocado al trabajo educativo con menores, jóvenes y sus familias. Esta trayectoria laboral se ha desarrollado aplicando Políticas de Prevención, Protección de la Infancia, Mediación en la Familia, Reinserción Social, todas ellas con un despliegue de naturaleza interdisciplinaria con trabajo clínico y de equipo, y participación en redes interinstitucionales.

La esencia de este trabajo se centra en restaurar capacidades familiares para la resolución de sus problemáticas, múltiples y variadas, que van desde la protección materno-infantil, problemas de violencia intrafamiliar, abusos sexuales, conflictos intrafamiliares, patologías, delincuencia, hasta el consumo de drogas duras, etc., y optimización de sus relaciones con el entorno socioambiental.

La exigencia fundamental de la intervención bajo esta disciplina, es la sistematización de la investigación de campo y la permanente evaluación cualitativa de dichas experiencia, que culmina en estudios de investigación-acción, que abren nuevas pistas de trabajo para responder al surgimiento de las nuevas, constantes y cada vez más complejas problemáticas de la familia contemporánea.

FLORENCIO PEÑAFIEL DIAZ
TRABAJADOR SOCIAL
TERAPEUTA FAMILIAR